EL GRAN GOLPE DE FUEGO ESTELAR: ¿POSIBLE VINCULACIÓN ENTRE UNA PREDICCIÓN DE BENJAMÍN SOLARI PARRAVICINI Y UNA NOVELA DE JULIO VERNE?

Por: Oscar M. García Rodríguez

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Conocí tempranamente el fascinante trabajo anticipatorio del vidente argentino Benjamín Solari Parravicini, allá por los comienzos de los años 80 del pasado siglo XX, cuando su figura era prácticamente desconocida, con seguridad, en España y en el mundo, y muy poco en su propio país, Argentina.

Sus dibujos premonitorios me fascinaron desde que comprobé el apabullante grado de aciertos demostrados.

00solari32fk61Tengo la íntima convicción que las profecías cumplen una triple función: de un lado, alertarnos de ciertos futuros indeseables a los que se encamina el quehacer humano inconsciente, para que el hombre reflexione y modifique su conducta, de forma que desactive las causas de tales hechos sufrientes potenciales; de otro, alentarnos ante los horizontes halagüeños que esperan en el curso del devenir humano si ponemos en marcha las actitudes que fertilicen el aquí y ahora para alcanzar ese mañana deseable, bien sea en un tiempo cercano, a medio o a largo plazo. Y, en tercer lugar, las profecías nos llevan a hacernos cada vez más conscientes a los seres humanos de la inviolabilidad de una ley universal que dice: aquello que siembres será lo que recojas. Todo ello, claro está, solo puede estar planificado y bajo la égida de inteligencias que moran en ámbitos o planos superiores de conciencia.

En este artículo quiero traer a colación una de esas previsiones no cumplidas aún; una previsión que, si les soy sincero y a despecho del admirado Parravicini, deseo fervientemente que no se haga realidad.

El dibujo profético al que aludimos está fechado en el año 1938, muestra lo que parece ser un conjunto de fragmentos meteóricos cayendo sobre el planeta Tierra y viene acompañado del siguiente texto:

“Cae sobre la tierra el día 5 del 5 de cincos el golpe de fuego estelar. Caerá en las regiones del Gibraltar y de las islas Baleares. Tres días allí dos en América del Norte, por fin un día de cinco horas en las Antillas. El fuego purificará” (1938).

Golpe de fuego estelarAnte estas palabras, acudió a mi mente una lectura de mi infancia con la que inmediatamente relacioné dicho vaticinio. Me refiero a una de las novelas producto de la fértil creatividad de uno mis autores favoritos de adolescencia: “Héctor Servadac”, de Julio Verne.

Sin ser ésta, ni mucho menos, una da las obras más conocidas del legendario autor galo, con un argumento que no podemos calificar de ciencia ficción, sino de fantasía ficción, la historia que la novela nos detalla, como en otros numerosos libros del mismo autor, se inicia con un misterio que llevará a sus protagonistas a emprender un viaje con el fin de resolverlo.

Jules_Verne_in_1892El personaje cuyo nombre da título al libro es un oficial del ejército francés destinado en la costa de Argelia en misión cartográfica, que está acompañado de su fiel ayudante Ben-Zuf. Es el último día del año y se disponen a pasar la noche en una choza tradicional de la zona, cuando inopinadamente experimentan un fuerte temblor de origen desconocido y cuando se recuperan del shock se encuentran con que el mundo ha sufrido una transformación desconcertante: el Sol sale por el oeste y se pone por el este, días y noches han pasado a tener una duración uniforme de seis horas, la fuerza de la gravedad ha disminuido y el firmamento nocturno ha modificado su aspecto.

Realizan una exploración de los alrededores pero no consiguen encontrar a ningún otro ser humano. Finalmente, hace su aparición la esbelta figura de la goleta rusa Dobryna, propiedad del conde Timascheff. A bordo del navío se lanzan a surcar un mar Mediterráneo cuyas costas han cambiado por completo: han desaparecido las islas, del continente africano apenas quedan rastros y el resto parece estar delimitado por infranqueables acantilados compuestos de formaciones rocosas poligonales de un mineral extraño.

f10Conforme avanza el relato, encuentran otros supervivientes: un grupo de ingleses en Gibraltar, otro de españoles en Ceuta, una niña italiana en Cerdeña, un mercader judío y un sabio francés en las Baleares. Las observaciones celestes que realizan y la evolución de los fenómenos atmosféricos les llevan a una asombrosa conclusión: el paso de un cometa muy cerca de la Tierra ha proyectado fuera del planeta trozos de nuestro mundo que  han acabado adheridos a la superficie del cuerpo errante, pasando a formar un pequeño planetoide  al que sus nuevos colonos bautizan Galia y que se mueve en una órbita elíptica alrededor del Sol.

Según se van alejando de nuestro astro rey, la temperatura desciende y se ven obligados a buscar un medio para poder sobrevivir, que encuentran en las profundidades del cometa, junto a un volcán activo cuyo calor les permite resistir en pasadizos subterráneos, mientras esperan a que el bólido sobrepase su afelio y vuelva a acercarse al Sol.

Después de observar muchos lugares interesantes desde el punto de vista astronómico, finalmente el planetoide regresa al sistema solar interior. Siguiendo planes concebidos antes, los humanos construyen un globo con las velas del barco y abandonan su pequeño mundo esperando llegar a la atmósfera terrestre y a sus hogares. Y en un extraño Regreso en globo a la Tierradesenlace con tintes oníricos, lo logran, encontrando para su sorpresa el mundo exactamente igual que como lo dejaron. El inaudito resultado ofrecido por la novela como conclusión es que, después de haber llevado al lector al más fantástico de los viajes, al final se descubre que no han estado en ninguna parte (¿?).

En un primer momento hay algo que sorprende en la novela y es su tono optimista, lo que no casa con la situación que experimentan sus protagonistas, víctimas de una catástrofe colosal, náufragos en un cuerpo celeste, aislados para siempre del resto de la humanidad y amenazados por un medio hostil. Pero fuera de toda lógica, su actitud es o la templanza o bien una indiferencia aun más sorprendente. Pero que esa sensación de cataclismo se halle ausente en “Hector Servadac” tiene su explicación: el propósito inicial de Verne era describir un mundo devastado por una catástrofe cósmica, pero su editor Hetzel lo rechazó, presionando al autor para que no dejara un amargo sabor de boca al lector. Podemos, pues concluir, que entre la idea original de Verne y la obra publicada finalmente, poca identidad se mantiene y el único legado que nos quedó fue el de una buena idea para una novela con un potencial interesante, que nunca llegó a buen puerto. Y es que quizás Verne disgustado por ver cercenada su creatividad, imprimió ese disgusto y esa desgana a sus personajes, en cuya definición no estuvo particularmente brillante.

Zona afectada por el choque cometario

Zona “expulsada” al espacio (aproximadamente) en la novela de Verne

Sin querer entrar en más detalles ni en análisis caracteriológicos de los personajes, queremos dejar constancia que esta novela representa algunos rasgos que dejan en muy mal lugar tanto al autor como a la época, sobre todo si lo vemos con la perspectiva histórica de lo que sucedería en Europa algunas décadas después. Y es que el clásico chauvinismo y hasta prejuicios raciales que impregna la mayor parte de las creaciones literarias vernianas, en este caso sobrepasan con mucho la línea de lo políticamente correcto. A lo largo del relato no salen bien parados ni ingleses, ni españoles, pero donde va más allá y se explaya en un antisemitismo rabioso, es a través del personaje de Isaac Hakhabut, un judío patético al que maltrata durante toda la narración y que no es más que una amalgama de tópicos que, retrospectivamente y a la vista de las consecuencias que acabaría trayendo semejante actitud en Europa, resulta ofensivo y doloroso para al lector contemporáneo.

Como era habitual en los libros de Verne, aparecen largos capítulos dedicados a inundar al lector con toneladas de datos y hechos que rompen la acción y que si algo novedoso e interesante podían tener en el siglo XIX, se ha perdido para el lector del siglo XXI. Por otro lado, esas avalanchas de datos científicos no parecen encajar muy bien con el núcleo de la historia: un cometa metálico de 700 km de circunferencia que se aproxima a nuestro planeta sin ser observado por ningún astrónomo excepto por el lunático Palmirano Roseta, que termina por arrancar un fragmento de la Tierra, incluyendo buena parte de Argelia y suficiente agua del Mediterráneo y aire para crear un gran mar y una tenue atmósfera respirable. Todo ello dejando intacto el relieve de la tierra “transportada” (árboles, cultivos…) y sin que los seres vivos que la habitan sufran daño.

jules-verne-jules-verne-hector-servadac-illustrationSumado a ello tenemos que el cometa se aleja del Sol hasta más allá de Saturno y que la temperatura no baja por debajo de -60ºC, o que dos años después del primer choque y siguiendo su órbita, vuelve a coincidir con la Tierra. En conjunto no se trata solo de errores disculpables por el estado de la ciencia en el siglo XIX o a inexactitudes matemáticas cometidas por el escritor, sino de un cúmulo de “casualidades” e imposibilidades físicas que empujan al relato al campo de la fantasía alejándolo de la ciencia-ficción, como dijimos.

Sin que Verne se inventara completamente el asunto, esta es la primera novela en la que aparece un cometa como causa de un cataclismo, una idea que hoy se ha convertido en un tópico al que incluso Hollywood ha sacado grandes beneficios, pero en la literatura de la época constituyó toda una novedad.

“Hector Servadac” fue, pues, la novela que pudo haber sido y no fue. En un momento determinado, Verne describe las consecuencias de una colisión directa con el planeta, sugiriendo un planteamiento mucho más interesante que el que finalmente adoptó: “La Tierra perdería instantáneamente su celeridad tangencial de traslación, y todos los seres, árboles y casas, serían lanzados al espacio (…). Los mares lanzaríanse fuera de sus cuencas naturales, aniquilándolo todo. Las partes centrales del globo que permanecen aún en estado líquido, rasgarían la cubierta que las contiene y se escaparían al exterior. Variando el eje de la Tierra, un nuevo ecuador sustituiría al antiguo y, por último, la celeridad del globo podría quedar absolutamente suprimida, y, no estando modificada la fuerza atractiva del Sol por ninguna otra, la Tierra caería sobre él en línea recta (…).” Una visión inexacta científicamente, pero no por ello menos apocalíptica y, desde luego, mucho más interesante a priori.

Ni siquiera al final pudo hacer lo que quiso. El escritor ya había tenido que cambiar su concepto inicial de desastre planetario por el de un viaje alrededor del sistema solar. Aún así intentó “colar” un final más verosímil, matando a todos los personajes cuando el cometa regresa a la Tierra y se estrella contra ella. De nuevo, el editor Hetzel se mostró inflexible, forzando a Verne a urdir el increíble final de carácter fantástico que ya comentamos más arriba.

Y ahora otra observación curiosa que descubrí por mi mismo y que más tarde vi que otros investigadores también habían observado anteriormente: si leemos al revés el apellido del personaje que da título a la novela nos encontramos con: CADAVRES, es decir “cadáveres” en francés. ¿Qué significa esto? Según los estudiosos, indicaría que la hipótesis planteada en la novela era imposible, que nadie podría sobrevivir en un trozo de la tierra arrancado a su corteza por un cataclismo cósmico – choque de un cometa – y lanzado al vacío sideral, para después iniciar una trayectoria orbital en torno al Sol, volviendo a cruzarse con la órbita terrestre. Pero también podría ser otro el significado, al cuall en la obra ni siquiera se hace mención: los millones de muertos – cadavres – que tal acontecimiento ocasionaría si se produjera.

Es sumamente extraña y en cierto sentido alarmante esta coincidencia entre una novela fantástica de Julio Verne y una de las profecías de Benjamín Solari Parravicini.

Pero el pintor y vidente argentino tiene otros dibujos anticipatorios que parecen referirse al mismo acontecimiento de origen estelar de la profecía que hemos estado estudiando. Son estos:

Planeta herido“Cataclismo. Fin de fin. Un planeta será herido por un planeta apagado que rueda los espacios, ese planeta será la Tierra. La herida en el choque será la parte sur del hemisferio norte y arrancará gran parte de su colofón. Entonces el mundo Tierra en su sacudimiento, dará un volcón igual al que dio cuando le  fue arrancado el trozo de América del sud hoy llamado en el alto Luna. De nuevo el diluvio, de nuevo la oscuridad, de nuevo el eje en su lugar, de nuevo el rodar y un nuevo mar en el foso dejado, y de nuevo otra luna que brillará más, la Amnis” (1938).

Choque del gran planeta“Llegará la hora de las horas y en su oscuridad recibirá el choque del gran planeta y trastocará así la Tierra, todo caerá” (1939).

un planeta que chocará“El espacio trae un planeta que chocará” (1938).

 Yema“Yema. Inundación final”

Mi interpretación global de estas profecías es que todas se refieren al mismo acontecimiento: un astro – planeta, planetoide, cometa o meteoro gigante – se acercará a la Tierra y bien ese cuerpo o un fragmento de él terminará chocando con nuestro globo, provocando una catástrofe colosal cuando un trozo de la Tierra sea proyectado al espacio y quede orbitando para formar una nueva luna  – a la que Parravicini denomina “Amnis” -, en tanto que se alterará el eje de rotación de nuestro mundo verticalizándose, al tiempo que terremotos y maremotos gigantescos destrocen enormes regiones, provocando  también el hundimiento o alzamiento de otras regiones. Después todo irá volviendo a la normalidad, pero ya las cosas no serán igual – según otras profecías – y el planeta y la humanidad que lo habita – lo que quedará de ella – comenzarán una Nueva Era.

Pero esto lo dejaremos para un próximo artículo…

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~ por idafe en diciembre 1, 2013.

2 comentarios to “EL GRAN GOLPE DE FUEGO ESTELAR: ¿POSIBLE VINCULACIÓN ENTRE UNA PREDICCIÓN DE BENJAMÍN SOLARI PARRAVICINI Y UNA NOVELA DE JULIO VERNE?”

  1. El texto en amarillo resulta difcil de leer. Por lo menos para mi.

    • He cambiado el color Mila, espero que ahora tanto tú como cualquier otra persona que se encontrase en la misma situación, podáis leerlo mejor. Gracias por la sugerencia.

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