PRECOGNICIÓN, PROFETAS Y EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

PRECOGNICIÓN, PROFETAS Y EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

INTRODUCCIÓN

Precognición, profetas y profetismo, ¿es posible conocer el futuro?

La palabra profeta deriva del griego “profétes”, que significa etimológicamente “hablar en nombre de”, o “ser portavoz” de otro. A pesar de que por ser escuchada habitualmente en el contexto religioso, sea casi inevitable ante su sola mención que nuestra mente evoque inmediatamente las imágenes del profetismo bíblico o de otras tradiciones religiosas (musulmanas, hindúes, etc.), nuestra intención es hablar a lo largo de esta charla del fenómeno profético en general, es decir sobre la posibilidad de que el ser humano pueda penetrar y entrever algunas de las páginas de los acontecimientos venideros, sometiendo nuestras deliberaciones y conclusiones finales al punto de vista y orientación  que nos proporciona las enseñanzas obtenidas desde planos sutiles o trascendentes, si queremos llamarlos así.

La primera pregunta que se nos ocurre es ésta: ¿es posible conocer el futuro? O planteado de otra forma: ¿El fenómeno profético pueda ser algo real? Si nos atenemos al número enorme de evidencias que el estudioso puede analizar, parece ser que en algunas circunstancias ha sido y es dado al ser humano la posibilidad de traer al presente algunas visiones del futuro, lo cual lleva consigo, inevitablemente, algunas otras preguntas inquietantes, ya que si cualquier fenómeno que aparenta trastocar o sobrepasar las leyes conocidas, nos suele llenar de sorpresa y curiosidad, en el mejor de los casos, la posibilidad de alterar la secuencia temporal que nos es familiar es uno de los hechos más desasosegantes e incomprensibles que se nos pueda presentar, y en el cual nuestra lógica ordinaria queda seriamente trastocada.

Porque si podemos entrever el futuro, ¿significa eso que todo está ya de alguna manera escrito y es inamovible? Y si eso fuera así, ¿dónde quedaría nuestra libertad? Y si no fuéramos libres, ¿cómo podemos ser responsables de nuestros actos?

Admitir, en principio, el fenómeno profético nos ubicaría aparentemente dentro de la cortina de hierro del más cerrado determinismo. Pero, ¿verdaderamente esto es así? Veamos si somos capaces de dilucidar, de alguna manera, un tema tan complejo y a la par extraer algunas conclusiones útiles al final de esta exposición.

SISTEMAS ADIVINATORIOS

La PRECOGNICIÓN es la capacidad de conocer hechos con anterioridad a su acontecimiento e independencia de su situación espacial. La precognición está asociada a las capacidades paranormales y entra dentro de la categoría de fenómenos Psi Kappa. El fenómeno profético, cuando es consecuencia del desarrollo de las capacidades paranormales del propio individuo, sería determinado por la precognición, pero puede haber otros orígenes como veremos, donde quien adelanta el anuncio de un acontecimiento futuro sea sólo mero portavoz de “otro” que comunica aquella información.

La preocupación por la posibilidad de conocer el futuro e incluso de viajar en el tiempo ha sido recogida por escritores y por el cine. Uno de los primeros y más célebres autores en incursionar imaginativamente en esta posibilidad es el británico Herbert George  Wells (1866-1946) en su novela “La Máquina del Tiempo”. Y ante algunos descubrimientos uno llega a plantearse seriamente si los viajes en el tiempo no se habrán producido ya.

En cualquier caso, desde las edades más primitivas, el ser humano ha estado preocupado por lo que le depararía su futuro. Y como los acontecimientos futuros se atribuían a la voluntad de las divinidades y a la acción de fuerzas ocultas de la naturaleza, este quiso conocer unas y otras para acomodar sus actos a ellas y así favorecer la buena marcha de sus empresas y determinaciones. Pero dado que no todos los seres estaban en condiciones de interpretar los designios divinos, los cuales llegaban al hombre casi siempre en forma velada o simbólica, surgieron ciertos personajes que eran elegidos porque demostraban capacidades especiales tener – o al menos se lo atribuían – para ser intermediarios entre dioses y hombres. De esta forma aparecieron los chamanes, los brujos, los hechiceros, los sacerdotes y sacerdotisas, y los arúspices, sibilas, pitias u oráculos, seres de pretendida naturaleza especial, seres ungidos por los dioses, elegidos para actuar como mensajeros entre el plano trascendente y el mundo de los hombres.

Los chamanes de los pueblos primitivos eran a la vez sacerdotes, sanadores y oráculos, pues todas estas funciones estaban en ellos mezcladas. Por ser uno de los cometidos de los chamanes el conocer si las decisiones humanas estaban benéficamente auspiciadas por las fuerzas divinas y se podrían llevar a buen término, se comenzaron a usar y a diversificar los sistemas que supuestamente permitían acceder al tiempo futuro y con ello a los designios de los planes divinos, inventándose de esta forma los distintos sistemas adivinatorios.

Tales sistemas, concebidos y usados por los diferentes pueblos y culturas, son en la práctica numerosísimos, lo cual prueba que en el fondo el sistema elegido es lo de menos, debiendo estar la clave en el único elemento que de manera invariable está presente detrás de todos ellos: el ser humano. Tiene que estar en el propio ser humano, pues, la clave del fenómeno que permite adelantarse en el tiempo y traer al presenta retazos del futuro.

Echemos ahora una mirada al retrospectiva a nuestro pasado, para intentar obtener algunos elementos que nos permitan tener una visión de conjunto del tema que nos ocupa.

CHAMANES Y ORÁCULOS DE LA ANTIGÜEDAD

La palabra “Oráculo” significa “respuesta”. La mayor parte de las culturas antiguas tenían lugares sagrados donde residían ciertos individuos, mujeres u hombres, a través de las cuales los “dioses” daban respuestas a las consultas que las gentes les hacían, tanto el pueblo llano como los nobles y reyes. Caso paradigmático es el de Grecia.

Los oráculos desempeñaban un papel fundamental en la vida política de los griegos, no habiendo guerra que se declarase sin consultarlos antes. Entre los griegos era común, también, esperar de los sueños revelaciones proféticas de sus dioses. Antes de hacerse a la mar, por ejemplo, los navegantes dormían una noche en el templo de Poseidón para pedir al dios del mar que les concediese un sueño profético, en el que verían desarrollarse toda su travesía.

Los más conocidos oráculos griegos fueron los de Dodona y Delfos. La ciudad griega de Dodona se ubicada en la región de Epiro, y en ella se encontraba un misterioso oráculo de Zeus, supuestamente el más antiguo de Grecia. Homero nos dice que sus sacerdotes no se lavaban los pies, dormían en el suelo y para la adivinación interpretaban el ruido que el viento producía en una gran encina, el movimiento de las palomas en sus ramas, el tintineo de las ollas que colgaban de sus ramas y el murmullo que producía el agua al brotar de una fuente. Al oráculo acudían en especial las gentes de la zona y del lejano norte, no así los habitantes de la región central.

Delfos fue, sin duda,  el oráculo más famoso de Grecia. Estaba situado sobre las pendientes del Monte Parnaso, al norte del golfo de Corinto. Allá por el siglo XIII a.C. se construyó en ese lugar un templo donde antes funcionaba un oráculo de la Madre Tierra, consagrándose el lugar a partir de entonces al dios Apolo. Cuando la pitonisa había de pronunciar un oráculo, sentada sobre un trípode de oro, era conducida a las proximidades de una grieta, de donde  salían ciertos gases que hacían que, al poco tiempo, la pitonisa cayera en trance. Entonces el sacerdote hacia la pregunta de la consulta al dios, el cual respondía por boca de la pitonisa.

Muchas veces las respuestas eran oscuras, simbólicas o ambiguas. Se cuenta, por ejemplo, que la pitia advirtió a Nerón con estas palabras: “Atención sexagésimo tercer año”. Nerón interpretó esto en relación con su edad; pero se trataba del sexagésimo tercer año de Galba, que fue quien lo derribó del poder.

Otra famosa predicción del oráculo fue la dada al rey Creso (560 -546 a.d.C.), último rey de Lidia. Este monarca vino a Delfos a consultar el oráculo pues se estaba preparando para invadir el territorio persa y quería saber si el momento era propicio. El oráculo se pronunció así: “Si cruzas el río Halys (que hace frontera entre Lidia y Persia), destruirás un gran imperio”. La respuesta fue interpretada por el soberano como favorable a sus propósitos y comenzó la invasión. Y el oráculo no se equivocó, pero el “gran imperio” que resultó destruido en aquel encuentro fue, finalmente, el suyo y Lidia pasó a poder de los persas.

En la antigua Roma también tuvieron gran importancia los oráculos. Debemos mencionar el de Averno, cerca de Cumas; el de Esculapio, en Roma y el de la famosa Sibila de Cumas. Los sacerdotes eran los encargados de administrar los santuarios donde radicaban los oráculos y de conservar copias, tanto de las preguntas como de las respuestas. De aquí nacieron, entre otros, los famosos “Libros sibilinos”.

Entre los pueblos celtas existía la figura del Druida (de “dryades”, es decir, “sacerdotes de las encinas”) Los druidas eran, además de sacerdotes, magos, adivinos y médicos, ya que conocían todas las plantas de su entorno con la misma precisión que los actuales naturalistas, incluyendo sus posibilidades curativas. Las funciones de estos adivinos eran variadas: transmitían las tradiciones orales, eran consejeros y a veces dirimían disputas y juicios.

Los más importantes oráculos del país de los faraones fueron los de Heliópolis y Abydos. Las consultas se hacían mediante una persona que llevaba escritas las preguntas que depositaba en el santuario y de igual forma recibía las respuestas. También era muy importante el oráculo del dios Amón-Ra en el oasis de Siwa, en el desierto de Libia, al cual Alejandro Magno hizo una peregrinación en el año 331, visitando su gran templo.

En Fenicia había oráculos asociados con las deidades Baalzebub y Baalim, y en Babilonia y Caldea los oráculos también fueron habituales. En Babilonia y Asiria, Samar y Abad, los encargados de comunicarse con los dioses para predecir el futuro de los pueblos eran los bele-beri (señores de la adivinación).

Las grandes culturas precolombinas (Incas, Mayas y Aztecas) basaban sus profecías en su cosmogonía. Estos pueblos eran grandes conocedores de la astronomía – en especial los mayas – y habían elaborado calendarios muy precisos.

La civilización maya, por ejemplo, alcanzó enormes conocimientos astronómicos. Baste decir que habían establecido que la rotación completa de la Tierra alrededor del Sol se cumplía en 365,2420 días (con su moderna tecnología, la NASA la mide hoy en 365,2422 días.

Ellos nos legaron una serie de profecías para lo que ellos llamaban “El tiempo del no tiempo”, donde anticipan acontecimientos para nuestra época que implican cambios sociales, políticos y climáticos, que acompañarían grandes trasformaciones en el interior del ser humano.

Los mayas sostenían que desde el centro de la galaxia – Hunab Ku – surge un potente rayo cada 5.125 años, que sincroniza al Sol y a todos sus planetas con una poderosa emanación de energía. Ellos dividían la rotación del sistema solar alrededor del centro de nuestro sistema (que se realiza en un periodo de cerca de 26.000 años), en dos fracciones de 12.812 años cada una, llamando “Día” a la más cercana al centro del sistema y “Noche” a la más lejana. A su vez, la elipse que marca esta trayectoria es dividida en cinco períodos de 5.125 años cada uno que representaban la mañana, el mediodía, la tarde, el atardecer y la noche.

Los Q’ero, una comunidad indígena peruana que actualmente no llega a los mil miembros y que viven casi asilados en la zona andina del sur de Perú, a más de 4.000 metros de altitud, son considerados por los antropólogos descendientes directos de los incas.

Los jefes Q’ero han conservado a lo largo de los últimos cinco siglos, desde la destrucción de su imperio, las tradiciones incas. Algunas de ellas nos remiten también a un ancestral, preciso y complejo conocimiento astronómico que alude a la existencia de ciclos cósmicos, de forma que la vida humana estaría sujeta a influencias procedentes del universo. Este es un conocimiento muy semejante, como vemos, al de las enseñanzas mayas. Según esas tradiciones el mundo pasa periódicamente por fases de crecimiento plenitud, decaimiento y destrucción para luego reiniciar el ciclo nuevamente, pero ya en una fase más elevada.

Po otro lado, las profecías aztecas son similares a las mayas e incas. Están relacionadas también con sus conocimientos astronómicos  e, igualmente, nos hablan de ciclos cósmicos o eras, que ellos denominan Soles.

HECHOS  Y FIGURAS NOTABLES EN LA HISTORIA

En las páginas de la historia humana nos encontramos con acontecimientos y personajes extraordinarios relacionados con el tema de nuestra charla, que han demostrado poseer cualidades para descubrirnos una parte del velo del futuro. Sólo a título de muestreo, vamos a hablar brevemente de algunos de ellos.

Jacques de Molay, el último Gran Maestre Templario

En el año 1292, a la muerte del Gran Maestre Tibald Gaudin, asume el máximo cargo de de la Orden del Temple, el caballero Jacques de Molay. Felipe IV El Hermoso, rey de Francia, envidioso del gran poder que la Orden había alcanzado en Europa y ávido de sus enormes riquezas – por este tiempo si bien los templarios habían perdido en control de Tierra Santa, aún tenían un poder  muy grande y contaban con un gran número de propiedades en toda Europa, un buen ejército, una buena flota y un sindicato comercial y bancario – urde un plan para destruirla y apoderarse de sus bienes.

En connivencia con el Papa Clemente V, se abre una investigación a la Orden en 1307 y luego de encarcelar a los Caballeros y conseguir mediante torturas la confesión de culpabilidad de supuestos “pecados” contra Dios y la Iglesia, un buen número de caballeros templarios son condenados a prisión y otros liberados debido a su bajo rango.

Jacques de Molay, después de pasar 7 años en prisión,  se retractó de aquella confesión obtenida bajo torturas, ejemplo que siguieron muchos otros compañeros de la Orden. Consecuencia de ello fue que él y otros 36 caballeros templarios fueran condenados a la hoguera acusados de herejes, siendo conducidos a la pira el 18 de marzo de 1314. Según cuentan las crónicas de la época, el Gran Maestre, cuando vio la hoguera dispuesta, se desnudó sin titubear quedándose sólo con la camisa. Maniatado, lo llevaron al poste y ataron sus manos, pero antes de morir quemado, expresó una célebre alocución profética en la que anunció que Clemente V duraría en el Papado no más de un año, y que la descendencia de Felipe IV no gobernaría por mucho tiempo en Francia. La profecía se cumplió en su totalidad, pues el papa Clemente V falleció apenas transcurrido un mes de la muerte del Gran Maestre por una infección intestinal, en tanto que ocho meses más tarde lo seguía a la tumba Felipe IV el Hermoso, a consecuencias de la caída de un caballo. La misma oscura suerte corrió el canciller real Nogaret, y el siniestro ministro de finanzas del rey, quien murió ahorcado al año siguiente.

San Malaquías y la Profecía de los Papas

San Malaquías fue un monje irlandés que vivió en la primera mitad del siglo XII, llegó a ser arzobispo y fue amigo de San Bernardo de Claraval, el fundador de la Orden Cisterciense. Se le atribuye la autoría de un conjunto de profecías relacionadas con todos los Papas que existirían desde su época hasta el fin de los tiempos. Incluso llegó a predecir su propia muerte 19 días antes de que esta tuviera lugar, hecho que finalmente aconteció el día 2 de noviembre del año 1148.

Las profecías de San Malaquías fueron publicadas por primera vez en el año 1595 en un libro titulado “Lignum Vitae”, por el benedictino Arnoldo de Wion.  Están integradas por un total de 111 lemas más una nota final en latín, cada uno de los cuales se referiría de manera alegórica a un Papa que existiría en el futuro hasta el último, que ocuparía la Silla del Vaticano en los preludios  del fin de los tiempos

La lista comienza con el lema que se adjudica al Papa Celestino II, que vivió en 1143, y termina con el que hace el nº 111: “De Gloria Olivae”, si bien incluye una nota final en la que dice:

“En la última persecución de la Santa Iglesia Roma, ocupará la sede un romano llamado Pedro, que apacentará las ovejas en medio de grandes tribulaciones; pasadas las cuales la ciudad de las siete colinas será destruida y el juez tremendo juzgará al mundo”.

Con frecuencia se ha podido comprobar la exactitud de sus predicciones, pues los lemas hacen referencia más o menos velada al carácter de cada papado, al sentido de la labor efectuada por cada Papa, a detalles del escudo familiar de los pontífices, a su lugar de procedencia o de nacimiento, etc.

Nostradamus, 1503-1566

Michael de Notradame (literalmente “Miguel de Nuestra Señora”), más conocido por la versión latina de su apellido, Nostradamus, está considerado el más grande de los videntes de la historia. Nació en 1503 en Saint-Rémy-de-Provence, al sur de Francia. Estudió letras y humanidades en Aviñón, y medicina en Montpellier, llegando a ser uno de los más grandes médicos de su tiempo. En la época de sus estudios, interrumpió estos para ayudar a los damnificados por una epidemia de peste aparecida simultáneamente en las regiones de Narbona, Tolosa y Burdeos. Fue de ciudad en ciudad realizando curas maravillosas, en cuyos resultados posiblemente influyeron mucho las medidas higiénicas que tomó, siendo quizás el primero que dio importancia a este tipo de normas en medicina. La pensión que le concedieron en agradecimiento los ciudadanos de Aix, la distribuyó entre los huérfanos y las viudas. Al poco tiempo obtuvo el título de doctor. Sus dos hijos y su primera esposa, murieron. Años más tarde contrajo segunda nupcias, terminando también por morir su segunda esposa e hijos.

En 1555 publicó sus famosas “Centurias”, donde recoge las predicciones obtenidas por él algunos años antes. Éstas están distribuidas en forma de diez series de cien cuartetas cada una, formada cada cuarteta, como su nombre indica, por cuatro versos escritos con un sentido oscuro y velado, hecho, parece ser,  a conciencia,  como él mismo declaró en una carta dirigida al rey de Francia.

Las cuartetas de Nostradamus son difíciles de interpretar y cuando aparecen más claras suele ser después de que los acontecimientos predichos han acontecido. Aún así algunas de ellas parecen inequívocas. Veamos:

(Centuria IV, 96): Independencia de Estados Unidos de Norteamérica:

“La hermana de las islas Británicas
Quince años antes que su hermano nacerá
Por su promesa demuestra ser cierta,
Sucederá al reino de la balanza.”

La “hermana de las Islas Británicas” parece hacer clara referencia a los Estados Unidos de Norteamérica, que se convirtió en república independiente en 1776, “quince años antes que su hermano”, es decir, la república francesa, en 1791. La “promesa que demuestra ser cierta” es la ayuda que Francia prometió y dio a los independentistas americanos. Estados Unidos sucedió a Gran Bretaña en el reino de la balanza, es decir, en el reino detentador del poder mundial, como efectivamente ha ocurrido en todo el siglo XX y sigue hasta hoy.

(Centuria I, 70):.Derrocamiento del Sha y revolución islámica  en Persia (Irán):

Lluvia, hambre, guerra en Persia no termina
La fe demasiado grande traicionará al monarca
Por el fin en la Galia iniciada,
Secreto augurio para una corta existencia.

Fue la fe fanática de los chiítas, apoyada en el descontento popular, la que motivó el derrocamiento del Sha de Persia y la revolución islámica en el país. Este movimiento revolucionario islámico tuvo como cabeza a un exiliado iraní residente en Francia (La Galia) llamado Jomeini. Así, pues, fue el fanatismo religioso el que derrocó al monarca persa, que hubo de huir precipitadamente del país en enero de 1979. Apenas año y medio más tarde el depuesto Sha moriría mientras vivía exiliado en Egipto. Y cuando parecía que la paz había llegado a Irán tras la revolución, en Noviembre de 1980 da comienzo la guerra entre Irak e Irán, que no acabaría hasta 1988.

(Centuria II, 6): Bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki:

Cerca de las puertas y dentro de dos ciudades,
Habrá dos azotes como nunca vio nada igual,
Hambre, dentro la peste, por el hierro fuera arrojados,
Pedir socorro al gran Dios inmortal.

En agosto de 1947 Estados Unidos lanzó sobre las ciudades portuarias japonesas de Hiroshima y Nagasaki dos bombas atómicas, destruyendo casi en su totalidad ambas ciudades. Murieron de forma directa más de 200.000 personas y hubo más de 500.000 afectados. Este es, sin duda, uno de los acontecimientos más vergonzosos de la historia humana.

¿Previó también  Nostradamus hace más de 450 años el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York? Muchos estudiosos aseguran que a este hecho es al que se refieren las siguientes centurias:

(VI, 97).

Desde los cuarenta y cinco grados, el cielo arderá.
Y el fuego que descienda de él se aproximará a la gran Ciudad Nueva.
En un instante, se alzara una gran llamarada que les
someterá a una prueba extrema.

(1, 87)

Tras agitarse la tierra, el fuego del centro de la tierra
causará un terremoto alrededor de la Ciudad Nueva.
Dos grandes rocas rodarán una sobre la otra como
si fuera un molino y los ríos se volverán rojos.

(X, 49)

La rica región agrícola cercana a la Ciudad Nueva,
en el camino a las montañas huecas construidas por el hombre,
estas montañas caerán y quedaran sumergidas en la bahía y sus gentes se verán obligadas a beber aguas envenenadas y hediondas.

Llama la atención que en la cuarteta 49, Nostradamus aparte de referirse a “la Ciudad Nueva” (¿Nueva York?), mencione estas palabras: “las montañas huecas construidas por el hombre”. ¿No parece ser ésta una clara alusión a los enormes rascacielos de la isla de Manhattan? ¿Habría posibilidad de describirlo mejor para un hombre del siglo XVI?

Emmanuelle Swedemborg, 1688-1772

El sueco Emmanuelle Swedenborg, quien vivió entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XX y fue uno de los mayores sabios de su tiempo,  publicó a los 48 años un libro en el que daba a conocer a la humanidad su opinión de que el universo era un ser vivo y manifestaba que más allá del dominio de nuestros sentidos había un reino espiritual.

A los 55 años  afirmó poseer facultades para percibir a entidades espirituales con los que mantenía conversaciones, como por ejemplo: Jesucristo (quién le habría encomendado una misión sagrada), Lutero, San Pablo y otros personajes importantes del pasado.

Dio a conocer profecías que se cumplieron puntualmente poco tiempo después de su predicción y que desconcertaron a  aquellos que lo consideraban un loco. Entre otras cosas profetizó que él moriría el 29 de Marzo de 1.772 a las cinco de la tarde, como así ocurrió.

La profecía de Jacques Cazotte

Jacques Cazotte nació en Dijon (Francia) en 1720, estudiando filosofía mística en la escuela de Martínez Pasqualis, en Lión. Fue un prodigioso vidente que predijo la muerte de varios personajes de la nobleza francesa y la suya propia, durante los acontecimientos que tuvieron lugar en el convulso periodo de la Revolución Francesa.

Esa increíble predicción que le ha dado fama como profeta, fue anunciada durante una alegre cena celebrada una tarde del verano de 1788 en casa de la Condesa de Gramont. Durante la misma se suscitó una conversación y cuando Guillermo de Malesherbes, a la sazón ministro de Luis XVI, brindó por el futuro de Francia y de todos los presentes, Jacques Cazotte, que había permanecido callado, lo interrumpió para declarar que no habría futuro para el ministro, pues moriría en seis años exactamente. La duquesa de Condorcet, que también estaba presente, creyó que Cazotte estaba bromeando, pero el inopinado profeta se apresuró a informarle que ella también moriría en 1794, pero que lograría burlar al verdugo, porque se envenenaría. A otro testigo de la curiosa profecía, el conde de Chanfort, le diría Cazotte que a pesar de que intentaría cortarse las venas, viviría hasta una edad avanzada. Terminaría diciendo el poeta que también morirían a manos del verdugo el astrónomo J. S. Bailly y hasta el rey de Francia. Todo esto lo confirmó punto por punto, años después, el escritor Jean de la Harpe, enemigo personal de Cazotte, quien sobrevivió a la matanza.

En cuanto a Jacques Cazotte, el día 11 de septiembre de 1791 fue preso y condenado a muerte por el presidente del gobierno revolucionario, un hombre que había sido su compañero de estudios y miembro, como Cazotte, de la Logia mística de Pasqualis, en Lión. Cazotte fue ejecutado el día 25 de septiembre en la Plaza del Carrousel.

Andrew Jackson Davis, 1826-1910

El gran médium norteamericano Andrew Jackson Davis (1826-1910), quien fuera uno de los precursores del movimiento espiritista, profetizó detalladamente antes de 1856 la aparición de los automóviles, la aviación y las máquinas de escribir.

Lincoln sueña su propia muerte

Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos y adalid de la lucha contra la esclavitud, fue protagonista de una experiencia extraordinaria al soñar su propia muerte días antes de que esta se produjera.

Fue el mismo Lincoln quien lo contó un íntimo amigo suyo y que lo dejaría escrito, Ward Hill Lamon. Según su relato, en el sueño Lincoln se vio a sí mismo en la Casa Blanca:

“Parecía reinar un silencio de muerte a mi alrededor – le contó – Entonces oí unos sollozos contenidos, como si varias personas estuviesen llorando. Soñé que saltaba de la cama y paseaba por la planta baja”. Lincoln explica que se dirigió hasta el Salón Este, donde se encontró con una asombrosa escena: “Ante mi había un catafalco en el que descansaba un cadáver amortajado. Lo rodeaban soldados que montaban guardia. ‘¡Quién ha muerto en la Casa Blanca?’, pregunté a uno de los soldados. ‘El presidente – me respondió -, ha sido asesinado’”

Pocos días después, mientras disfrutaba junto a su esposa de una representación en el Teatro Ford, el presidente recibiría un disparo salido de la pistola que portaba un tal John Wilkes Booth, que le ocasionaría la muerte. Su cuerpo fue, efectivamente, trasladado al salón Este de la Casa Blanca para ser velado, tal como había soñado días antes.

William Thomas Stead y el hundimiento del “Titanic”

En 1898, el escritor norteamericano Morgan Robertson publicó una novela titulada “Vanidad”, protagonizada por un gigantesco trasatlántico imaginario de nombre Titán, que se hundía al chocar con un iceberg durante una gélida noche del mes abril en el Atlántico Norte, durante la realización de su primer viaje.

Catorce años después, en uno de los peores desastres marítimos de la historia, el Titanic, el mayor barco construido hasta entonces, reputado de insumergible, se hundió en la fría noche del 14 al 15 abril de 1912 en el Atlántico Norte, después de chocar con un iceberg cuando realizaba su viaje inaugural.

Las coincidencias entre los dos barcos, el real y el imaginario, no terminan ahí. Ambos tenían aproximadamente el mismo tonelaje, las mismas medidas, muy parecido número de pasajeros, mismo número de motores que desplegaban una velocidad máxima idéntica, mismo número de mástiles y de botes salvavidas, ocurriendo ambos desastres en el mismo sector del océano. Uno y otro eran considerados «insumergibles.

A bordo del Titanic iba el periodista y espiritista inglés William Thomas Stead, que fuera director del periódico espirita “Borderland” y autor de “Cartas de Julia”, obra con numerosas comunicaciones espirituales. El había recibido numerosos avisos que le informaban del peligro de viajar en abril de 1912 y fue aconsejado para que no se subiera al Titanic. Uno de estos avisos le llegó por medio del vidente irlandés Louis Hamon, conocido como Cheiro. W. T. Stead, no obstante, se subió al barco, pasando a ser una de las 1.503 víctimas de la catástrofe.

Mark Twain y el Conde Hamon

El escritor norteamericano Samuel Langhorne Clemens, más conocido por su seudónimo de Mark Twain, autor de las apasionantes peripecias tituladas “Aventuras de Tom Sawyer” o “Las aventuras de Huckleberry Finn”, que toda persona, joven o adulto, debería leer obligadamente en algún momento de su vida, fue protagonista en primera persona de una profecía que le realizara con bastante antelación un famoso astrólogo, la cual se cumplió totalmente y en el año que le fuera anunciado que sucedería.

Este famoso astrólogo fue el Conde Hamon, conocido por el seudónimo de Cheiro, quien en 1895 le hizo la siguiente predicción: Mark Twain llegaría a ser un hombre de fortuna a los 68 años de edad; es decir, hacia 1903. El propio Mark Twain narra sus experiencias con Cheiro de la siguiente forma: “En 1895 me hallaba en estado de bancarrota, para decirlo claramente, y tenía una deuda de 94 mil dólares a raíz de la quiebra de la Casa Webster y Co. Dos años más tarde, me encontró de nuevo en Londres y me repitió la predicción, agregando que la fortuna vendría de donde menos la esperaba”

Mark Twain en más de una ocasión se había burlado en la intimidad de profetas y adivinos y en lo que hace a su relación con Cheiro, si bien – como él mismo reconoció – jamás la olvidó, tampoco se la tomó muy en serio.

El tiempo transcurrió y el día 22 de octubre de 1903, el año exacto de la predicción,  una gran casa editorial firmó un contrato con Mark Twain, acordando pagarle una renta mínima anual de 25 mil dólares como resultado de sus derechos editoriales por sus libros.

“A veces – reconocería Twain en los años que siguieron – mis ganancias excedieron los 10 mil dólares. Cheiro predijo exactamente el hecho, hasta en la referencia a que la fortuna vendría de donde menos podía yo esperarla”.

Este hombre escéptico, pesimista y humorista, terminó por reconocer las facultades predictivas del famoso astrólogo, llegando a escribir lo que sigue: ”Cheiro ha descrito mi carácter con detalles que me confunden y humillan. No debería reconocerlo, pero tengo el deber de hacerlo”.

De paso mencionar otra famosa predicción de Cheiro que se cumplió fatalmente. Me refiero a la que el vidente irlandés le hizo a Lord Carnarvon, el famoso descubridor de la tumba de del faraón Tutankamón. Cuando todavía estaba en Inglaterra preparando la última y más ambiciosa de sus expediciones a Egipto, la que debía llevarlo hasta la fabulosa tumba de Tutankamon, llena de inapreciables tesoros, Lord Carnarvon recibió una misteriosa advertencia, formulada por el conde Hamon. Su mensaje decía: «Lord Carnarvon. No entre en tumba. Peligroso desobedecer. Si ignora advertencia enfermará sin recuperación. La muerte lo reclamará en Egipto.» El aristócrata tomó tan en serio esta advertencia que consultó dos veces a una adivina. Las dos veces, la vidente le predijo que moriría muy pronto y en misteriosas circunstancias, lo que finalmente aconteció dando lugar a que se hablara de la célebre maldición de Tutankamón, pues en años posteriores sucedieron otras varias muertes de personas relacionadas con aquel descubrimiento.

Edgar Cayce, 1877-1945

Edgard Cayde fue un impresionante vidente norteamericano. Nació en 1877, pero fue a partir de 1901 cuando se manifestó en él la capacidad profética, aparentemente de forma accidental. A causa de un simple resfriado había perdido la voz y después de peregrinar durante un año por distintos médicos tratando de superar el molesto estado que lo obligaba a hablar apenas susurrando, decidió consultar su problema a un conocido hipnotizador local. Y, cosa sorprendente, en trance hipnótico él mismo señaló al hipnotizador el estado de sus cuerdas vocales y el remedio para curarle. Se siguieron las instrucciones que había dictado y  Cayce recuperó la voz.

A partir de entonces adquiere la habilidad de dormirse a voluntad y hablar de temas que en estado conciente ignoraba. Esto incluía casos de personas que lo consultaban tanto en directo como por carta. Se recostaba en su sofá preferido, entraba en trance y su esposa Gertrude formulaba las consultas, mientras una secretaria tomaba nota taquigráfica de sus respuestas. Por lo general Cayce dormía un instante y luego con voz clara manifestaba “tener el cuerpo” y comenzaba a diagnosticar el caso del enfermo que le presentaban.

Durante más de 42 años, mediante este sistema, el que se llamó “el profeta durmiente”, realizó diagnósticos, prescribió remedios, profetizó y dictó informaciones sobre temas como la vida y la muerte y la razón de la existencia humana.

Cayce vaticinó con acierto el ascenso de Alemania antes de la guerra, dos décadas antes de que sucediera; la depresión económica de 1929; que EEUU entraría en guerra en 1941, anunciando, además, que 1945 sería el año de la victoria aliada.

Profetizó que en Rusia se produciría una gran transformación individual y que gracias a ella, se ofrecería una gran esperanza a la humanidad, así como el hallazgo de restos de la Atlántica cerca de la isla Bimini, en el Caribe, a partir de 1968.

Cayce murió en 1945, dejando un legado de más de catorce mil predicciones realizadas en estado de trance, sin haber incurrido en un solo error.

Las profecías de Juan XXIII

Se atribuye a Juan XXIII la redacción de una serie de profecías en el año 1935, durante un viaje a Constantinopla, donde habría sido iniciado en cierta orden hermética. Estas profecías le fueron proporcionadas al célebre periodista italiano Pier Carpi y publicadas en 1976.

En una de ellas se señala que “la media luna, la estrella y la cruz se enfrentarán. Alguien mantendrá en alto la cruz negra. Del Valle Príncipe vendrá los jinetes negros” (II Guerra Mundial)

Otro de los anuncios que parecen cumplirse en nuestros días se refiere a oleadas de inmigrantes procedentes de los países pobres que asaltarían las fronteras de los países ricos.

Jeane Dixon

La norteamericana Jeane Dixon fue una mujer dotada de cualidades excepcionales para desvelar algunas de las escenas del futuro. Fue  llamada “la vidente de Washington”, y pronosticó de manera clara los asesinatos de los hermanos Kennedy – John y Robert – , el lanzamiento del Sputnik, la caída de Kruschov, el vuelo casi trágico del Apolo XIII y el escándalo Watergate, entre otros acontecimientos.

Asimismo dijo que un Papa sería asesinado por los mismos cardenales y que otro sería herido. Sobre lo primero cada vez son mas las evidencias de que algo muy turbio se esconde tras la muerte de Juan Pablo I, siendo muchos investigadores los que han llegado a la conclusión de que fue asesinado, y de todos es conocido el atentado sufrido por Juan Pablo II de la mano del turco Alí Agka, que casi acaba con él.

Se han analizado sus vaticinios y se ha podido constatar un 82 por ciento de aciertos.

LAS PROFECÍAS Y NUESTRO FUTURO INMEDIATO

Según las tradiciones hinduistas y budistas

En la mitología hinduista se mencionan grandes periodos de tiempo por los que pasaría cada universo. Se habla así del “Año de Brahma”, del “día de Brahma”, y de los Manvantara. Este último periodo se lo divide en cuatro edades o Yugas, por las que tendría que pasar cada mundo. Cada uno de estos Yugas representaría un declive gradual de los valores espirituales al mismo tiempo que un progreso material. Dichas cuatro edades que compondrían un Manvatara son llamadas: Krita o Satya Yuga, Treta Yuga, Dvapara Yuga, y finalmente Kali Yuga.

Según la teoría de los ciclos que regulan la evolución del mundo, nos aproximamos hoy en día al final de la última de estas edades, el Kali Yuga, la edad de los desórdenes, de los conflictos, de las guerras, de los genocidios, de las malversaciones, de los sistemas filosóficos y sociales aberrantes… Todo tiende a nivelarse y el nivelamiento, en todos los ámbitos, es el preludio de la muerte, proceso que al final del Kali Yuga se acelera. El fenómeno de aceleración es uno de los signos de la catástrofe que se aproxima según esta cosmogonía.

Los Purana, libros sagrados de la India, describen los signos que caracterizarían al último período, el crepúsculo del Kali Yuga o Edad Negra. En el Linga Purana, por ejemplo, se dice:

«Son los más bajos instintos los que estimulan a los hombres del Kali Yuga. Ellos eligen preferentemente ideas falsas. No dudan en perseguir a los sabios. El deseo les atormenta. La negligencia, la enfermedad, el hambre, el miedo, se extienden. Habrá graves sequías. La tierra producirá mucho en algunos lugares y demasiado poco en otros.

Las diferentes regiones de los países se opondrán unas a las otras. Los libros sagrados ya no se respetarán. Los hombres no tendrán moral, y serán irritables y sectarios…

Se matará a los fetos en el vientre de su madre… Los ladrones llegarán a reyes, los reyes serán ladrones.… Hombres viles que habrán adquirido un cierto saber (sin tener las virtudes necesarias para su uso) serán honrados como sabios.… Los sacerdotes se envilecerán al vender los sacramentos. Habrá muchas personas desplazadas, errando de un país a otro…

Comida ya cocinada será puesta en venta. Los libros sagrados se venderán en las esquinas de las calles. Las chicas jóvenes comerciarán con su virginidad. El dios de las nubes será incoherente con la distribución de lluvias. Los comerciantes harán operaciones deshonestas. Ellos estarán rodeados de falsos filósofos pretenciosos. Habrá muchos mendigos y parados. Todo el mundo empleará palabras duras y groseras. No se podrá confiar en nadie. Las personas serán envidiosas. Nadie querrá ser recíproco con un servicio recibido. La riqueza y las cosechas disminuirán. El agua escaseará y los frutos serán poco abundantes. Grupos de bandidos se organizarán en las ciudades y en el campo. Aquellos que deberían asegurar la protección de los ciudadanos no lo harán. Numerosos serán los ladrones. Las violaciones serán frecuentes. “Muchos individuos serán pérfidos, lúbricos, viles y temerarios. Llevarán el pelo en desorden….  Aventureros tomarán la apariencia de monjes con la cabeza afeitada, vestimentas naranja, y rosarios alrededor del cuello. Se robarán las reservas de trigo. Los ladrones robarán a los ladrones. Las personas se volverán inactivas, letárgicas y sin objetivo. Las enfermedades, las ratas y las substancias nocivas les atormentarán.”

Por su lado, según el Vishnu Purana  (Libro VI, cap. 1), al final del Kali Yuga:

“Los hombres no querrán mas que ganar dinero, los más ricos serán los que detenten el poder.  Las personas sin recursos serán sus esclavos. …”.

“Las personas aceptarán como artículos de fe las teorías promulgadas por cualquiera. Se venerarán los falsos dioses en los falsos ashrams en los cuales se decretarán arbitrariamente ayunos, peregrinajes, penitencias, donación de bienes, austeridades en el nombre de pretendidas religiones.”

“…El agua faltará y, en muchas regiones, se mirará el cielo con la esperanza de un chubasco. Las lluvias escasearán, los campos se volverán estériles, los frutos no tendrán más sabor… Sufriendo de hambre y de miseria, tristes y desesperados, muchos emigrarán hacia los países en los que crece el trigo y el centeno.”

“No tendrán alegrías ni placer. Muchos se suicidarán. En el Kali Yuga los hombres no tendrán virtudes, ni pureza, ni pudor, y conocerán grandes desgracias.”

Tras este período de conflictos, guerras y oscuridad en que la raza human se aproximará a su aniquilamiento, estos libros sagrados señalan que sobrevendrá una nueva Satya o Krita Yuga, una Edad de la Luz, marcada por el advenimiento del Avatar Kalki El Vishnu Purana asegura que dicho Avatar “restituirá la rectitud sobre el mundo y que el espíritu de los que vivan al final de Kali Yuga será despertado, se hará tan claro como el cristal y darán nacimiento a una nueva raza que seguirá las leyes de Krita o la Edad de la Pureza”.

Las tradiciones budistas también anuncian el advenimiento de un gran maestro espiritual al que llaman Maitreya, el futuro Buda, que llegará al mundo tras un periodo de oscurantismo, conflictos y guerras, la última de las cuales se hará en nombre de la Verdadera Doctrina, después de lo cual se inaugurará una época de prosperidad y avance espiritual para la humanidad.

Según las tradiciones mayas, incas y aztecas

Derivado de sus profundos conocimientos astronómicos, los Mayas nos han legado una serie de profecías referidas a lo que ellos llamaban el tiempo del no tiempo, donde anuncian grandes acontecimientos para nuestra época que suponen cambios sociales, políticos y climáticos, que serían acompañados de grandes trasformaciones en el interior del ser humano.

Los Mayas sostienen que nuestro sistema solar pertenece al conjunto de estrellas que conocemos como Constelación de Las Pléyades, completando un giro en torno al sol central del mismo, l8xc  a estrella Alcyón, que ellos denominan Hunab Ku, en un periodo de 25.920 años. Cada 5.125 años desde Hunab Ku – la estrella Alción – surgiría una potente emanación energética que sincronizaría al Sol y a todos sus planetas con dicha emanación.

Los mayas dividían la rotación del sistema solar alrededor de Alción en dos fracciones de 12.812 años cada una, llamando “Día” a la más cercana al centro estelar y “Noche” a la más lejana. A su vez, la elipse que marcaba esta trayectoria era dividida en cinco períodos de 5.125 años que representaban la mañana, el mediodía, la tarde, el atardecer y la noche. De acuerdo a los Mayas, en el nuevo milenio que hemos iniciado estamos ingresando en otra mañana galáctica, recibiendo el rayo sincronizador desde Hunab Ku.

Para los mayas la fecha final de este proceso que vivimos actualmente,  se cumple el sábado 22 de diciembre del año 2012, fecha en la que termina el “Tiempo del No-Tiempo”.  Luego vendrá un periodo 2.160 años de luz, una  Edad de Oro en donde el ser humano podrá realizarse plenamente.

Los jefes del pueblo Q’ero, descendientes directos de los incas – de los que ya hemos hablado atrás – han conservado una profecía sagrada relativa a un “Pachacuti” o gran cambio, en el cual el mundo daría un vuelco total y la armonía y el orden serían restablecidos, llegando a su fin el caos y el desorden.

En el año 1959, con motivo de la fiesta anual del Regreso de las Pléyades que se lleva a cabo en los Andes, los miles de asistentes, entre los que había muchos chamanes de diferentes comunidades indígenas andinas, observaron  asombrados como los Q’ero, vestidos con el emblema Inca del Sol, se dirigían a la cumbre de la montaña para anunciar que el tiempo de las profecías estaba cerca.

Las antiguas tradiciones de las que son portadores los Q’ero proceden del mundo inca y enseñan que en la actualidad estamos es el momento de un gran encuentro que ellos llaman “mastay”, que supone la reintegración de los pueblos de los cuatro puntos cardinales. Por eso los Q’ero están ofreciendo sus enseñanzas al Mundo Occidental como preparación para el día en que “el Águila del Norte y el Cóndor del Sur (es decir, las dos Américas) vuelen juntos otra vez”. Ellos creen que el amor y la compasión, será la fuerza guiadora de esta gran unión de los pueblos.

Los Q’ero afirman que ese Pachacuti ya ha empezado y promete el emerger de un nuevo ser humano después de este período de confusión. Creen que las puertas entre los mundos se están abriendo otra vez,  donde podemos explorar nuestras capacidades humanas y recobrar nuestra naturaleza luminosa. Por eso hoy existen grandes posibilidades para todos aquellos que se atrevan a dar el salto.

Con el término Pachacuti los Q’ero se refieren también a un gran jefe inca que vivió a finales del siglo XIV, el constructor de Machu Picchu. Para los incas, Pachacuti es ante todo un modelo o prototipo espiritual, un Maestro, un ser luminoso por encima del tiempo. Él viene a ser tanto símbolo como promesa de lo que podemos llegar a convertirnos los seres humanos y personifica la esencia de las profecías del Pachacuti, puesto que PACHA significa ‘tierra’ o ‘ tiempo’, en tanto que CUTI significa “poner las cosas en su sitio”. Pachacuti es, pues, “el tiempo en el que las cosas serán puestas en su sitio”, y ese tiempo parece ser que es HOY.

Según las profecías de Nostradamus

Nostradamus, nos dice en las siguientes cuartetas lo que sucederá como consecuencia de un desastre que acontecerá en nuestro tiempo:

Entre los dirigentes mundiales surgirá el odio
y darán comienzo las disensiones y las guerras.
El tumulto aumentara y entonces llegara el
Gran Cambio y comenzará la era del pueblo espiritual.

(Presagio 95)

Según las profecías de San Malaquías

Los últimos lemas de la profecía de San Malaquias se refieren a los papas de nuestra época. Veamos:

El lema número 107: “Pastor navegante” se refiere a Juan XXIII (1958-1963), quien cuando fue elegido Pontífice desempeñaba el puesto de cardenal-patriarca de Venecia, ciudad de los navegantes, y recibía el titulo de “Pastor de Venecia “.

El lema 108, “Flor de las flores”, hace referencia a Pablo VI (1963-1978), ya que en el escudo familiar de este Papa figuraba, por triplicado, la flor de las flores por excelencia: la flor de lis.

El lema 109 dice: “De la mitad de la luna”. Se refiere a Juan Pablo I (1978), cuyo nombre real era Albino Luciani, nombre y apellido que aluden a la “luz blanca” que es el color de la Luna. Igualmente su lugar de nacimiento – Fordo de Canali, en la diócesis de Belluno – hace referencia a la Luna: Bel-luno (la Luna es denominada en latín como “luno” en masculino).

El lema 110 dice: “De la fatiga del Sol”. Este lema se aplica a Juan Pablo II, designado pontífice el 16 de octubre de 1 978 y muerto en 2005. Karol Wojtila, nació el 18 de mayo de 1920, coincidiendo con un eclipse de Sol. En su país de origen, Polonia,  el sol es débil, sin fuerza, donde los ríos y lagos se convierten en hielo  con temperaturas que descienden hasta los -30 °C. También podemos encontrar otra relación con el movimiento aparente del sol por el cielo, recordando que Juan Pablo II se caracterizó por los innumerables viajes que realizó, siendo sin duda el papa más viajero de la historia.

El último lema, el  111, dice así: “La gloria del olivo”. Se aplicaría al actual Papa, Benedicto XVI (Joseph Ratzinger).El nombre elegido por Ratzinger para su pontificado, según la versión oficial, responde a un homenaje a Benedicto XV, pontífice que guió la Iglesia en el periodo atormentado de la primera guerra mundial. Asimismo hace referencia al Padre del monacato occidental, San Benito de Nursia, fundador de la Orden Benedictina, cuyo nombre latino es Ordo Sancti Benedicto, pues Benito en latín en Benedictus. Y para lo que nos interesa aquí, hay que recordar que el símbolo de la orden benedictina es la rama de olivo, y que se la llama  usualmente

Después de actual, siempre según la profecía de San Malaquías, quedaría un último Papa, del cual se dice en el texto: “En la última persecución de la Santa Iglesia Romana tendrá su sede Pedro el Romano, que hará pacer sus ovejas entre muchas tribulaciones; tras las cuales, la ciudad de las siete colinas (Roma), será destruida, y el juez tremendo juzgará al pueblo”.

Según Edgar Cayce

Las predicciones de Cayce hablan para estos años del aumento de los terremotos con cambios en la costa Oeste de Norteamérica y destrucción de Nueva York. Asimismo, anticipa cambios climáticos, alteración del eje de la Tierra y otra serie de pequeñas o grandes calamidades, para después que estos dramáticos acontecimientos pasen, anunciar una reconstrucción y una nueva época para la humanidad, donde la sociedad humana y la convivencia entre los hombres se erigirá sobre bases nuevas, más igualitarias, fraternales y justas.

Según Juan de Jerusalén

Juan de Jerusalén nació en las proximidades de Vezelay, Francia, entre los años 1040 y 1042. Fue uno de los nueve fundadores de la Orden de los Caballeros del Temple, o Templarios, en 1118, muriendo muy poco tiempo después –  hacia el 1119 ó 1120 – , cuando contaba 77 años de edad.

Se le atribuye un libro de profecías conocido como “Protocolo secreto de las profecías”, el cual parece ser que fue conocido por Nostradamus y a quién habría servido de inspiración y hasta de guía para sus propias elaboraciones proféticas.

En un manuscrito descubierto en Zagorsk, cerca de Moscú,  que data del siglo XIV, se califica a Juan de Jerusalén de “prudente entre los prudentes” y “santo entre los santos”, diciéndose también de él que “sabía leer y escuchar el cielo”, que solía retirarse frecuentemente al desierto para rezar y meditar y que  “estaba en la frontera entre la Tierra y el Cielo”.

Se supone que durante su estancia en Jerusalén, en el año 1099, mantuvo encuentros con sabios musulmanes, rabinos, iniciados, místicos y cabalistas, expertos en las artes adivinatorias.

Las profecías de Juan de Jerusalén estuvieron ocultas durante muchos años, hasta que en 1941, durante la 2ª Guerra Mundial, fueron halladas por la SS en una sinagoga de Varsovia. Tras la caída de Tercer Reich, desaparecieron nuevamente, hasta que fueron redescubiertas en años recientes en los archivos secretos de la K.G.B. soviética, según afirman algunos investigadores.

Las profecías parecen referirse a acontecimientos que están teniendo lugar en este tránsito de milenios. Todas comienzan con la frase: “Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…” y dicen así:

“Veo y conozco. Mis ojos descubren en el cielo lo que será, y atravieso el tiempo de un solo paso. Una mano me guía hacia lo que ni veis ni conocéis… veo y conozco lo que será. Soy el escriba.

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

El hambre oprime el vientre de tantos hombres y el frío aterirá tantas manos, que estos querrán ver otro mundo. Y vendrán mercaderes de ilusiones que ofrecerán el veneno… Pero este destruirá los cuerpos y pudrirá las almas; y aquellos que hayan mezclado el veneno con su sangre serán como bestias salvajes caídas en una trampa, y matarán, y violarán, y despojarán, y robarán; y la vida será un Apocalipsis cotidiano.

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

El padre buscará el placer en su hija; el hombre en el hombre; el viejo en el niño impúber, y eso será a los ojos de todos… Pero la sangre se hará impura; el mal se extenderá de lecho en lecho, el cuerpo acogerá todas las podredumbres de la Tierra, los rostros serán consumidos, los miembros descarnados… el amor será una peligrosa amenaza para aquellos que se conozcan solo por la carne…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

Todos sabrán lo que ocurre  en todos los lugares de la Tierra; se verá al niño cuyos huesos están marcados en la piel y al que tiene los ojos cubiertos de moscas y al que se da caza como a las ratas. Pero el hombre que lo vea volverá la cabeza, pues no se preocupará sino de sí mismo; dará un puñado de granos como limosna, mientras él dormirá sobre sacos llenos. Y lo que dé con una mano lo recogerá con la otra…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

El hombre comerciará con todo; todas las cosas tendrán precio; el árbol, el agua y el animal. Nada más será realmente dado, y todo será vendido…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

Los hombres ya no confiarán en la ley de Dios, sino que querrán guiar su vida como a una montura; querrán elegir a los hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no deseen. Pero qué será de estos hombres que se creen Dios?…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

El hombre habrá cambiado la faz de la Tierra; se proclamará el señor y el soberano de los bosques y las manadas. Habrá surcado el sol y el cielo y trazado caminos en los ríos y en los mares… Pero la Tierra estará desnuda y será estéril. El aire quemará y el agua será fétida… La vida se marchitará porque el hombre agotará las riquezas del mundo…

Y el hombre estará solo como un lobo, en el odio a sí mismo…

Los poderosos se apropiarán de las mejores tierras y las mujeres más bellas; los pobres y los débiles serán ganado, los poblados se convertirán en plazas fuertes; el miedo invadirá los corazones como un veneno.

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

Las enfermedades del agua, del cielo y de la Tierra atacarán al hombre y le amenazarán; querrá hacer renacer lo que ha destruido y proteger su entorno; tendrá miedo de los días futuros.

Pero será demasiado tarde; el desierto devorará la tierra y el agua será cada vez más profunda, y en algunos días se desbordará, llevándose todo por delante como en un diluvio, y al día siguiente la tierra carecerá de ella y el aire consumirá los cuerpos de los más débiles.

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

La Tierra temblará en muchos lugares y las ciudades se hundirán; todo lo que se haya construido sin escuchar a los sabios será amenazado y destruido; el lodo inundará los pueblos y el suelo se abrirá bajo los palacios.

El hombre se obstinará porque el orgullo es su locura; no escuchará las advertencias repetidas de la Tierra, pero el incendio destruirá las nuevas Romas y, entre los escombros acumulados, los pobres y los bárbaros, a pesar de las legiones, saquearán las riquezas abandonadas…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

El sol quemará la Tierra; el aire ya no será el velo que protege del fuego, no será más que una cortina agujereada, y la luz ardiente consumirá las pieles y los ojos.

El mar se alzará como agua enfurecida; las ciudades y las riberas quedarán inundadas y continentes enteros desaparecerán; los hombres se refugiarán en las alturas y, olvidando lo ocurrido, iniciarán la reconstrucción.

Llegados plenamente al año mil que sigue al año mil…

El hombre conocerá un segundo nacimiento; el espíritu se apoderará de las gentes, que comulgarán en fraternidad; entonces se anunciará el fin de los tiempos bárbaros.

Será el triunfo de un nuevo vigor de la fe; después de los días negros del inicio del año mil que viene después del año mil, empezarán los días felices; el hombre reencontrará el camino de los hombres y la Tierra será ordenada..”..

Según las profecías de los indios Hopi

Un día de verano de 1958, un pastor evangélico llamado David Young conducía su automóvil bajo un fuerte sol por una ruta a través del desierto, cerca de Taos, en México.

De repente vio a un indio anciano caminando por el margen de la carretera y pensando en lo penoso que debía resultarle andar bajo aquel fuerte sol del mediodía, detuvo su automóvil y le preguntó si deseaba que le llevase hasta la población siguiente. El anciano asintió con la cabeza y subió al coche.

Según Young el viejo el indio permaneció en silencio al principio, pero luego, comenzó a hablar y esto fue lo que dijo:

Yo soy Pluma Blanca, un Hopi del antiguo clan del Oso. En mi larga vida he viajado por toda esta tierra, aprendiendo de mis hermanos muchas cosas sabias. He seguido los caminos sagrados de mi pueblo, que habita los bosques y los muchos lagos al Este, las montañas y los riachuelos de peces saltarines al Oeste, y el lugar de los altares de piedra de mis hermanos, al Sur. De todos ellos he escuchado los relatos del pasado y las profecías del futuro. Hoy, muchas de las profecías se han convertido en historia y quedan ya pocas por cumplir, pues el pasado es cada vez más grande, y el futuro es cada vez más corto.

Y ahora Pluma Blanca está muriendo. Sus hijos ya se han reunido todos con los antepasados, y pronto también él los acompañará.

Ya no queda nadie, ninguno a quien recitar y transmitir la antigua sabiduría de los Hopi.

Mi pueblo se ha cansado de los viejos modos de vida, y abandonó las grandes ceremonias que nos cuentan nuestros orígenes, nuestra aparición en el cuarto Mundo. Esto había sido profetizado. Los tiempos se están agotando“.

Por breves instantes el anciano enmudeció, pero al poco, volvió a hablar:

Mi pueblo espera a Pahana, el hermano blanco perdido, igual que lo esperan todos nuestros hermanos. No será un hombre blanco como los que ahora conocemos, crueles y codiciosos. Esto sabíamos hace ya mucho que vendrían. Pero aún seguimos esperando a Pahana. El traerá consigo los símbolos y la pieza que falta en la tablilla sagrada que guardan ahora los mayores. Dicha pieza le fue entregada cuando se marchó y debe reincorporarse a la tablilla para que quede completa. Esta señal le identificará ante nosotros como el verdadero hermano blanco“.

En esto, el viejo indio se volvió hacia Young y le dijo:

Usted se parece mucho a Pahana y no a los demás hombres blancos. Usted se ha detenido para recoger a un anciano, a fin de aliviar su carga. Así actúa Pahana. El vendrá pronto, pues las profecías están a punto de cumplirse“.

Tras descansar un instante, el indio prosiguió su extraño discurso:

El Cuarto Mundo terminará pronto y comenzará entonces el Quinto. Esto es cosa sabida por los ancianos de todos los rincones de esta tierra. Las Señales vienen cumpliéndose desde hace muchos años, y pocas faltan ya por realizarse.

Esta es la Primera Señal: Se nos habló de la llegada de unos hombres de piel blanca, como Pahana, pero que no vivirían como él, sino que se apropiarían de tierras que no les pertenecían. Y esos hombres herirían a sus enemigos con truenos“.

Young comprendió más tarde que así describían los profetas indios las armas de fuego.

Esta es la Segunda Señal: Nuestras tierras verán la llegada de ruedas de madera, llenas de voces. Mi padre vio cumplirse esta profecía en su juventud, cuando los hombres blancos arribaron con sus familias a las praderas, en sus carromatos.

Esta es la Tercera Señal: un extraño animal, semejante al búfalo pero dotado de grandes cuernos, poblará las praderas en gran número. Este tipo de animal lo ha visto Pluma Blanca con sus propios ojos, pues se trata del ganado del hombre blanco.

Esta es la Cuarta Señal: las praderas serán cruzadas por serpientes de hierro…

En aquel momento, Young tuvo que reducir la velocidad de su vehículo para atravesar un paso a nivel. Y comprobó por sí mismo que en los raíles que se perdían a lo lejos entre grandes curvas se hallaba el cumplimiento de la cuarta profecía.

Esta es la Quinta Señal: la tierra se cubrirá con una gigantesca telaraña“. El indio se detuvo y señalo con la mirada hacia arriba, a las líneas telefónicas y eléctricas que cruzaban la autopista por encima de sus cabezas.

Esta es la Sexta Señal: la tierra estará cruzada por ríos de piedra, que formarán imágenes a la luz del sol“.

El anciano hizo una nueva pausa y dejó que Young intentara encontrar el significado de sus palabras. El blanco comprendió de pronto que se refería precisamente a lo que tenía ante sí. Frente a él se extendía la carretera asfaltada, y en la distancia, el tremendo calor del día producía un espejismo, una imagen de la propia carretera sobre la superficie. El indio asintió y prosiguió:

Esta es la Séptima Señal, la primera que todavía ha de cumplirse: se oirá decir que el mar se ha vuelto negro, y muchos seres vivos morirán a causa de ello.

Esta es la Octava señal: se verá a muchos jóvenes, con el cabello largo al estilo de mi pueblo, que vendrán a unirse a la nación de las tribus, para aprender sus caminos y su sabiduría.

Y ésta es la Novena y última Señal: se hablará de una gran morada en los cielos, sostenida en el aire sobre la tierra, que caerá hacia ésta con gran estrépito. Dicha morada aparecerá como una estrella azul. Muy poco tiempo después de la última señal, las ceremonias de mi pueblo dejarán de celebrarse.

Estas son, pues, las Señales de la gran destrucción que se aproxima. El mundo se agitará sin cesar. El hombre blanco batallará contra otros pueblos, en especial contra los poseedores de las primeras luces de la sabiduría. El resultado de la guerra será terrible. Se verán muchísimas columnas de humo blanco en el desierto, no lejos de aquí“.

Young se dio cuenta en el acto de que el anciano se refería a las pruebas atómicas.

Las hogueras causarán graves enfermedades y una gran mortandad. Muchos de mi pueblo sabrán reconocer las profecías y se pondrán a salvo. Quienes vivan en los mismos lugares que mi gente se salvarán también. Porque todo quedará destruido y habrá mucho que reparar. Y poco después, muy poco tiempo después, Pahana regresará, trayendo consigo el amanecer del Quinto Mundo. Plantará la semilla de su sabiduría en el corazón de los hombres, tal como ya actualmente se está sembrando alguna. Y todo ello hará más hacedera la andadura hasta la aparición del Quinto Mundo.

Sólo que Pluma Blanca no lo verá. Es viejo y se está muriendo. Usted, acaso usted sí que llegue a verlo. Con el tiempo…

Young cuenta que la voz del anciano se hizo inaudible y que el silencio se adueñó del automóvil. Pronto llegaron al punto de destino. Pluma Blanca le indicó dónde quería apearse. Young detuvo el coche junto a una esquina, aguardó a que el anciano bajara y le vio desaparecer lentamente calle abajo. Luego, continuó su viaje. Nunca volvió a ver al anciano.

Benjamín Solari Parravicini

Corría el año 1987, cuando un veterano compañero y amigo, incansable buscador de las claves ocultas tras los misterios de nuestro mundo, al que considero, ante todo, uno de mis maestros, Romualdo Segura Picher, hoy ya en otros planos más felices, ponía en mis manos unos cuantos ejemplares de una antigua revista argentina denominada “Conocimiento de la Nueva Era”, una de las pocas publicaciones que, aún con cuentagotas, logró traspasar el muro de la censura franquista.

Los ejemplares que me regaló correspondían a los años sesenta y comienzos de los setenta. Cuando ojeé las páginas de aquella vieja, pero no por ello menos interesante publicación, me encontré con un artículo que me impactó profundamente. Hablaba de la vida y obra de un pintor argentino llamado Benjamín Solari Parravicini. El artículo incluía un nutrida selección de curiosos dibujos de carácter profético realizados por este artista desde mediados de la década de los años treinta del pasado siglo XX. Cada uno de ellos iba acompañado de una corta leyenda también de puño y letra del pintor.

Según lo que decía el artículo, aquellos dibujos los había realizado su autor de una manera automática, siguiendo un impulso que no podía controlar. Lo más sorprendente de aquellos diseños y textos era que anticipaban hechos que efectivamente sucedieron en los siguientes años: ¡El índice de aciertos era prácticamente total! Otra parte de los dibujos vaticinaban sucesos que acontecieron en los años o décadas inmediatas a la fecha de publicación de aquella revista… Y también aquí los aciertos eran fabulosos. Finalmente, una parte de los dibujos profetizaban acontecimientos que supuestamente tendrían lugar durante los últimos años del siglo XX y primeros del siglo XXI. A ellos nos referiremos con detenimiento en este artículo.

Jamás había oído hablar hasta entonces de Benjamín Solari Parravicini. Creo poder asegurar que hasta aquella fecha no se había publicado en España nada al respecto. Inmediatamente pensé que aquel material iba a ser del interés del buen amigo Paco Padrón, notable divulgador desde hacía muchos años de los temas enigmáticos y paracientíficos en España y particularmente en Canarias, hoy también colaborador de Atlantes. Le telefoneé y le conté lo que había encontrado. Francamente interesado me solicitó una copia de aquel artículo y de los dibujos, que con gusto le envié.

No me equivoqué, Paco comprendió inmediatamente que se encontraba ante un personaje y una experiencia fuera de lo común, y en la ya clásica página dedicada a los misterios de nuestro mundo que el notable investigador canario lleva desde hace muchos años en el periódico tinerfeño Diario de Avisos, dedicaría un primer artículo el domingo 18 de septiembre de 1988 (posiblemente el primero que se escribió en España) a este excepcional vidente argentino, al que siguieron varias entregas más en distintos momentos. Pocos años después, algunas conocidas revistas paracientíficas españolas comenzaron a hacerse eco en sus páginas del caso del singular artista argentino y sus asombrosos dibujos proféticos, llegando su vida y obra al conocimiento del público, popularizándose su figura en nuestro país, al menos entre los lectores de revistas de carácter paracientífico.

Para quien no conozca los antecedentes del caso permítanme, los que si lo sepan, dedicar unas líneas a contar resumidamente el inicio de las experiencias que durante cuarenta años protagonizó el personaje del que hablamos.

Benjamín Solari Parravicini nació el 8 de agosto de 1898 en Buenos Aires (Argentina) y murió en la misma ciudad en el mes de diciembre de 1974. Desde muy pequeño manifestó cualidades para la pintura y esta fue la profesión que eligió. Aunque Benjamín se vio rodeado en la casona familiar en que vivía de extraños fenómenos de tipo poltergeist, tanto él como su familia se acostumbraron a ellos y llevó una vida tranquila, hasta que en el año 1933 le sucedió un hecho extraño que él mismo nos relata así: “Fue en el año 1933 cuando recibí los primeros mensajes. Cierta noche al llegar a mi dormitorio noté como una mano invisible, pero real, agarrándome del cuello me tiró al suelo. Desde allí oí una potente voz que decía: “Fe en la fe; Esperanza en los designios. Caridad en los sentimientos. Cúmplelos y serás salvado. Dicho esto la mano me soltó. Encendí la luz y en el espejo del baño vi dos moretones, la marca de las manos”.

“Al día siguiente anduve como sonámbulo y, al llegar la noche, me acosté. Al instante de apagar la luz oí, de nuevo, la voz. Repitió lo mismo del día anterior – aunque esta vez no me tocó – añadiendo: Desde hoy vamos a tener todas las noches esta conversación. Te vamos a dirigir y será para bien. Ten cerca, siempre, un bloc y un lápiz. Escribirás todo lo que nosotros te dictemos”.

Desde entonces la vida de Benjamín Solari Parravicini no volvió a ser la misma. Él, católico convencido, sostuvo al comienzo una fuerte lucha interior sobre el valor y auténtico significado de aquellas experiencias, lo que le llevó al principio a tirar muchos dibujos. Posteriormente, viendo que lo anunciado se cumplía, ya a partir de 1936 comenzó a guardar los dibujos que realizaba. La confección de los mismos acontecía en cualquier momento:

“Los hago incluso a oscuras. Simplemente dejo que la mano trabaje. A veces los analizo y no encuentro significado… Al pasar los años tendrán explicación”, decía.

Como relataría en varias oportunidades, la psicografias le eran dictadas por Fray José de Aragón, el guía espiritual de Benjamín Solari Parravicini.A lo largo de casi cuarenta años (los últimos dibujos que realizó datan de 1972) B. S. Parravicini realizaría algo más de 1000 de aquellos extraños diseños. Unos cuatrocientos quedaron en manos del recientemente fallecido del escritor  e investigador argentino Pedro Romaniuk. Otros muchos, así como diversa documentación, los dejó en poder de otro de sus grandes amigos, el ingeniero Sigurd Von Wurm, quien en el año 1972 publicó una parte de ellos en un libro titulado “Una vida guiada desde el Cosmos”.

Entre los numerosos dibujos proféticos de Benjamín Solari Parravicini y las leyendas que le acompañan, hay una buena parte dedicada a anunciar acontecimientos conflictivos para nuestro tiempo que marcarán el fin de nuestra forma de entender la vida para dar lugar a una nueva época de esplendor y progreso material y espiritual bajo nuevas directrices.

Anuncia así cambios sociales, en las costumbres, denuncia los numerosos signos que denotan la degradación ética de nuestra sociedad, cambios climáticos y geológicos, asuntos astronómicos que afectarán al planeta, pero también el despertar de las conciencias, la aparición de individuos con desarrollo psíquico, el nacimiento de niños con características que revelarían pertenecer a una nueva humanidad que asoma, crisis y renovación de la iglesia, el papel de samaritanos del mundo que correspondería tras los momentos difíciles que tendría que afrontar la humanidad a los países sudamericanos, particularmente Argentina y Brasil y, curiosamente, la intervención evidente u oculta de civilizaciones extraterrestres que nos estarían visitando a favor de la humanidad de muchas maneras, desde la aparición de plantas gigantes comestibles en los momentos de hambruna, limpieza de la atmósfera y mares, influencia con ideas nuevas para la evolución de nuestras mentes, etc.

LO QUE DICE LA CIENCIA

La Teoría de la Relatividad y el Espacio-Tiempo

El escritor inglés Herbert George Wells (1866-1946) planteó es su celebérrima novela “La máquina del tiempo”, tantas veces llevada al cine y a la televisión, la posibilidad de viajar en el tiempo en ambos sentidos, hacia el pasado y hacia el futuro.

Pero viajar en el tiempo, en concreto al pasado, es fácil y yo casi cada noche lo hago. A veces veo una escena de hace 500 años y luego, si me apetece, me asomo a otro acontecimiento acaecido hace 5.000 años y en ocasiones me da por echa una miradita 1000 millones de años atrás. ¿Cómo? Pues simplemente mirando el cielo cualquier noche clara. Las estrellas que vemos no se nos presentan como son en este instante, sino como fueron hace tanto tiempo como su luz ha tardado en llegar hasta nosotros, al punto que incluso podemos estar observando estrellas que ya no existen. Mirar al cosmos una noche estrellada es mirar al pasado.

Cuando Albert Einstein presentó su Teoría Especial de la Relatividad en 1905, se postularon varias ideas revolucionarias, una de ellas era la de la doble naturaleza, corpuscular y ondulatoria, de la luz. Otra idea trascendental que Einstein introdujo con su teoría es la de que la de que la velocidad de la luz no varía jamás, cualquiera que sea el origen del movimiento. Einstein dijo, también, que una masa en movimiento que fuera acercándose a la velocidad de la luz, no sólo aumentaría su masa sino que también retrasarían el paso del tiempo. A velocidades ordinarias, el efecto es inapreciable, pero una hipotética nave espacial trasladándose a 262.000 kms por segundo, por ejemplo, que llevase un reloj a bordo, visto por un observador que lo viera pasar fugazmente, notaría que el reloj de la nave tarda dos segundos en marcar un segundo. A la velocidad de la luz, el tiempo se paralizaría.  Es decir, las medidas del “espacio absoluto” y del “tiempo absoluto” son relativas.

De ahí se ha deducido aquel imaginario viaje en una nave a velocidades próximas a las de la luz, en el que los astronautas que viajaran en ella unas pocas semanas o meses, al regresar después a la Tierra, encontrarían que todos sus contemporáneos habían muerto y para las gentes de la Tierra habían trascurrido muchos años y hasta siglos.

Einstein amplió su Teoría Restringida de la Relatividad, con la Teoría General de la Relatividad, dada a conocer en 1915, donde ya estudia el fenómeno de la gravitación, explicándola no como una fuerza, sino como una propiedad del espacio. Según esto, el tiempo se detendría no sólo a medida que un objeto se acercase a la velocidad de la luz (300.000 km/s, sino también si se mueve cerca de una zona gravitacional de alta intensidad, como un agujero negro. Así, pues, a partir de  las teorías de Einstein el viaje en el tiempo ha dejado de ser una quimera. Es factible, en teoría viajar al futuro, pero sería imposible el regreso.

Más allá de la velocidad de la luz: los taquiones

Desde principios de la década de los 60 del pasado siglo, diversos científicos  señalaron que las ecuaciones de Einstein permitirían la existencia de objetos con masa que se expresa con lo que los matemáticos llaman una “cantidad imaginaria”.

Necesariamente tales objetos con “masa imaginaria” deben ir siempre a velocidades mayores que la de la luz, si las ecuaciones de Einstein han de seguir teniendo validez. Por esa razón se llamó a esas hipotéticas partículas “taquiones”, de la palabra griega que significa veloz.  Según estos cálculos y sin contradecir las previsiones de la Teoría de la Relatividad, es perfectamente posible la existencia de partículas subatómicas cuya velocidad de desplazamiento sea superior a la velocidad de la luz – 300.000 Km/s -, considerada hasta ahora barrera infranqueable por razones muy bien fundamentadas.

Además de tener “masa imaginaria” y moverse a velocidad superlumínica, estas partículas deberían tener otra serie de propiedades paradójicas para nosotros: Por ejemplo, cuanta más energía tuvieran más lentas serían, es decir que si quisiéramos empujar un taquión lo único que conseguiríamos es que su velocidad fuese más lenta, y con un empuje infinitamente fuerte se podría lograr que fuera tan despacio como la velocidad de la luz, pero nunca más lentamente. Si, por el contrario, quisiéramos frenarlas, el resultado sería que aumentarían su velocidad, al punto que si se continuase extrayendo energía empujando un taquión en contra de la dirección de su movimiento, o haciéndolo pasar por un medio resistente, este se movería cada vez más y más aprisa hasta que, cuando su energía fuese cero, el taquión se desplazaría a velocidad infinita en relación con el Universo en general.

Sin embargo la propiedad más extraña e incomprensible para nosotros de los taquiones es la de que tendrían que viajar en sentido inverso al de nuestro espacio-tiempo, al de nuestro universo conocido; es decir, los taquiones se moverían del futuro al pasado.

Durante mucho tiempo no se ha sabido si los taquiones existían realmente, a pesar de que matemáticamente su existencia no va contra las ecuaciones de Einstein.

Esto no es nuevo, igualmente durante veinticinco años los físicos aceptaron la existencia del “neutrino”, aunque nunca había sido detectado, porque su existencia era necesaria para explicar algunos fenómenos observados. Ahora mismo, los físicos aceptan la existencia de partículas llamadas “quarks”, aunque nunca han sido descubiertas, porque su existencia es necesaria para explicar algunos fenómenos aceptados.

Los científicos actuales aceptan la posibilidad teórica-matemática de los taquiones aunque, al contrario de los ejemplos anteriores, dicen que no hay  pienso que el fenómeno profético sería uno que sí demandaría la existencia de ese tipo de partículas.

Desde hace más de veinte años se ha observado en varios cuásares y en algunas galaxias, expansiones que ocurren a velocidades aparentemente cincuenta veces superiores a la de la luz. Se ha considerado que las distancias a esas galaxias y cuásares no se conoce bien y si fuesen mucho menores que las supuestas, tales expansiones anómalas podrían corresponder a velocidades ordinarias. No obstante en septiembre de 1994, la revista Nature publicó un trabajo acerca de una expansión superlumínica observada en un objeto cuya distancia es bien conocida, perteneciente a nuestra misma galaxia.

De existir, los taquiones podrían suministrar información sobre el interior de los agujeros negros, que no dejan salir a partículas que se desplacen a velocidades menores o iguales que la de la luz.

Igualmente, desde hace algo más de veinte años, se ha verificado experimentalmente que los neutrinos poseen velocidades un poco superiores a la de la luz en el vacío.

Demócrito de Abdera decía que cualquier cosa que pudiese ser pensada en forma no contradictoria debería existir en algún lugar de un universo ilimitado. Este concepto, adoptado recientemente por Murray GellMann con el nombre de principio totalitario, tomó esta formulación graciosa: “Todo lo que no esté prohibido es obligatorio”. El científico E. C. George Sudarshan ha dicho: “Si los taquiones existieran, sería preciso encontrarlas; si no existieran, sería preciso explicar por qué”.

A pesar de todo, un experimento de hace pocos años puede ser, por fin, lo que se esperaba para demostrar la existencia de los taquiones y con ello probar que la infranqueable barrera de la velocidad de la luz ha desaparecido. En el año 2004 varios científicos del Instituto de Investigación NEC de los Estados Unidos, lograron que un pulso luminoso atravesara una cámara con gas a una velocidad 300 veces superior a la de la luz. El científico director del proyecto, Kijung Wang explicó el experimento con estas palabras: “Es como si alguien viera por la ventana a un hombre que resbala y cae en la calle antes que los testigos de la vereda puedan observar el accidente. Es una verdadera visión del futuro”.

Igualmente, en un experimento dirigido por la profesora Lene Hau del Instituto Rowland de Ciencia, se logró reducir la velocidad de la luz a sólo 62 kilómetros por hora.

Con todos estos resultados y sus propias ecuaciones otro investigador, el norteamericano Dr. Ronald Mallet, profesor de física de la Universidad de Connecticut, ya está explorando la idea del viaje en el tiempo mediante experimentos con rayos láser. Este físico ha determinado que un láser de alto poder proyectado en un área circular puede crear un poderoso movimiento en espiral, lo que hace que el espacio atrapado en esa zona gire como si fuera un tornado. Mallet dedujo que alañadir un segundo haz láser en dirección contraria al primero, es posible detener el presente curvando el espacio a su alrededor y creando una especie de lazo temporal o circuito cerrado en el tiempo. Un equipo liderado por él realizará proximamente pruebas con partículas atómicas, no obstante el físico advierte que “retroceder en el tiempo es aún una lejana posibilidad”.

A través de otros diversos fenómenos físicos (agujeros negros, agujeros de gusano o cuerdas cósmicas) varios científicos han propuesto distintos métodos para viajar en el tiempo, pero ninguno de ellos parece de fácil realización debido a que, al contrario del método ideado por el Dr. Mallet, para alterar lo suficiente el espacio-tiempo se requeriría de una cantidad de masa gravitatoria increíblemente grande, una ingeniería extraordinaria e, incluso, “materia exótica”.

La existencia de los taquiones nos enfrenta a una situación completamente ilógica: en algunos casos los efectos podrían preceder a sus causas. Otros han supuesto que esto podría reavivar la doctrina de la predestinación, con  lo que igualmente el libre albedrío se vería cuestionado.

Probemos a especular

En cierta ocasión leí unos informes cuya autoría era atribuida a entidades físicamente vivas procedentes de un planeta lejano al nuestro, es decir a seres extraterrestres. En uno de aquellos informes se decía que los científicos y sabios de aquella humanidad habían comprendido hacía mucho que las últimas preguntas, meta de toda especulación filosófica en cualquier tiempo, no podían ser contestadas por el intelecto, pero que aún así sus sabios y filósofos habían decidido seguir cultivando la especulando filosófica porque esa era una buena manera de entrenar sus mentes.

Procediendo de la misma manera y con el convencimiento de que lo que vayamos a decir no pasará de un mero ejercicio mental, nos arriesgaremos, no obstante, a dejar volar un poco nuestra mente en un intento de señalar vías de explicación al fenómeno profético.

Primeramente recordemos un pasaje contendido en una de las joyas de la literatura mediúmnica obtenida en España. Nos referimos a la “Marieta”, obra obtenida mediúmnicamente por Daniel Suárez Artazu en la Asociación Espiritista El Progreso del Alma, de Zaragoza, en el año 1870. Al final de la Primera Parte, en el Capítulo IV, titulado El Mediterráneo y Fenómenos de Luz, un guía espiritual acompaña en un vuelo del alma al espíritu de Marietta a Cataluña, a la tierra en la que su amado Rafael murió en combate. Entonces se produce este diálogo:

– “Ha terminado tu expedición, dijo mi invisible Mentor.

– Allí está Barcelona, y cerca de aquí murió Rafael.

– Miré entorno mío, y la incurable enfermedad de mi alma, la tristeza; me obligó a inclinar la cabeza.

–  ¿Insistes en quererle ver?

– ¡Ay! Sí, —contesté; como quien cumple con un penoso deber que impone el corazón.

– Pues vas a presenciar un raro acontecimiento. No lo extrañes. Es tan natural como la sombra que creaba tu cuerpo cuando te iluminaba la luz del sol.

El hombre no ha llegado a conocer todavía las extraordinarias propiedades de la luz, la cual conserva viva, latente en su rayo la imagen de las cosas y objetos que hiere. Ignora que no hay oscuridad y que sólo la noche existe para sus ojos. También ignora que el sonido se reproduce eternamente en el espacio.

Aprovechando estas leyes de la naturaleza, ahora que estás libre de los sentidos materiales, porque los que crees que te ayudan son ilusorios, ahora que es puramente fantástico lo que se interpone entre tu mirada y lo real, vas a presenciar la lucha en la que fue herido Rafael, sin perder ni una forma, ni un detalle, ni el colorido de tal como aconteció.”

Al igual que los fotones de la luz, de existir los taquiones, con su propiedad de viajar en dirección contraria a la nuestra en la corriente del tiempo, ¿no podrían esas partículas traernos información del futuro? ¿No podría la captación de esa información vehiculizada a través de los taquiones y captada por sentidos del propio ser humano hasta ahora desconocidos, ser la explicación del fenómeno profético?

Entre las experiencias en que parece que se nos revelan acontecimientos futuros, las hay de dos tipos:

– Las personales y cercanas en el tiempo: estas podrían ser traídas por las propias facultades del individuo

– Las que se refieren a acontecimientos colectivos y a larga distancia en el tiempo, serían “comunicadas” por instancias superiores, pues su objetivo principal es la de constituirse en aviso para la humanidad

¿Crearían nuestros actos una especie de buffer virtual en el tejido del espacio-tiempo dónde en una suerte de caleidoscopio se premodelaría el futuro humano que entre todos estamos creando, de forma que seres espirituales superiores,  muy superiores, en el ejercicio de su misión fraternal, viendo los efectos nocivos o perjudiciales para la evolución humana que se proyectan de nuestra desarmónica forma de actuar, resuelvan dar mensajes de advertencia a la humanidad a través de diferentes vías, para inducir al género humano a cambiar su manera se pensar y de hacer, con el objeto de que modifiquemos nuestro destino funesto autocreado, por otro más halagüeño?

Siendo esa información no procesada, es decir, que no está fijada a la malla espaciotemporal, se explicaría la imposibilidad de precisar fechas exactas para esos acontecimientos premodelados.

CONCLUSIÓN

Las profecías y visiones anticipatorios del futuro ponen sobre el tapete a la discusión algunas de nuestras convicciones más profundas sobre el orden de las cosas. Pero lo que no podemos decir como habitualmente se hace es: “Este hecho entra en contradicción con lo conocido, luego no es posible”.

Debemos, por el contrario, obrar así: constamos los hechos y vemos que ellos no pueden ser explicados por las leyes que conocemos, pero como no puede haber hechos sin explicación, descartados los derivados de malas observaciones y conclusiones precipitadas, no queda otro remedio que investigar para ampliar nuestro conocimiento de las leyes universales o descubrir y descifrar otras que nos fuesen desconocidas.

Visto el carácter general de las predicciones proféticas y lo que efectivamente suele suceder, haciendo uso de nuestra propia lógica y del conocimiento espiritual proveniente de fuentes fiables, hay determinadas características que ante un supuesto anuncio profético nos deberían poner en guardia. Así las previsiones reales suelen ser:

–          De utilidad general y

–          No circunstanciadas, minuciosas o detallistas.

En cuanto a una actitud útil a tomar ante el fenómeno profético que hago mía, permítanme que la ilustre con algunas frases:

En Obras Póstumas, de Allan kardec, se dice: “El porvenir está en el presente”. Esto quiere decir para mí que por encima de cualquier consideración o circunstancia debemos tener claro que somos responsables de nuestro destino, cada uno del suyo, con lo que hacemos día a día.

También de “Obras Póstumas”, extraigo esta otra frase de Kardec: “Parece que la Providencia, en presencia de mayores peligros, multiplica alrededor de nosotros, la facultad de prevenirlos.” Lo que lleva a preguntarme, ¿tiene significado especial el hecho de que tantas predicciones sitúen o parezcan situar nuestro tiempo como escenario de grandes  y graves modificaciones en nuestro planeta y dentro del propio seno de la humanidad? ¿Es una actitud prudente no tener esto en cuenta?

C reo que no es prudente pasarlo por alto, no obstante, a partir de aquí, ¿qué actitud tomar? Sigo ilustrando esta cuestión con frases con gran significado para mí. Dice, por ejemplo, Ramacharaka, en una obra maravillosa que recomiendo desde aquí, “Curso avanzado de filosofía yogui y ocultismo oriental”, comentando a su vez los principios insertos en otra pequeña pero magistral obra, que tienen como característica estar enunciados de forma paradójica, única manera de expresar todas las caras de un aserto, pero que hay que entender para interpretarlos bien: “No seas ambicioso, pero trabaja como trabajan los ambiciosos”. No trabajes con finalidad egoísta, pero trabaja tan intensamente puedas bajo la dirección de principios superiores, y no sólo en intensidad, sino en calidad, siendo creativos, que es la consecuencia del vivir despiertos.

Por su parte otro autor espiritualista asevera: “Si persigues un fin, te encadenas; si todo lo que haces lo haces como si fuera un fin en sí mismo, te liberas”. Yo esto lo puedo enunciar como el “principio del amor a la obra”, que hace al creador centrarse en su creación y desvincularse de los resultados, y esto sólo es posible cuando se adquiere una íntima y profunda confianza en la vida y sus leyes.

Finalmente, el luchador por la igualdad racial y la dignidad humanas por encima de colores de la piel, Martín Luther King, decía: “Si el fin del mundo fuera mañana, yo aún hoy plantaría un árbol”. Es decir, las acciones positivas tienen valor por sí mismas, no dependen de nada. Si lo aplicamos, podríamos llenarnos de asombro y comprobar que la unión de las acciones positivas de los seres humanos puede modificar nuestro mundo y nuestro futuro, anulando las profecías catastrofistas de todos los tiempos. Y si esto sucediera así, posiblemente dichas predicciones habrían cumplido su cometido, porque hay que decirlo claro: el sentido último por el que las profecías nos advierten de hechos dramáticos que van a suceder en nuestro futuro es hacer que esos hechos no se cumplan.

POR: Oscar M. García
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~ por idafe en agosto 5, 2010.

2 comentarios to “PRECOGNICIÓN, PROFETAS Y EL FUTURO DE LA HUMANIDAD”

  1. Interesante y completo, la gran cantidad de indicions que parecen presentarse son sin embargo dificiles de contrastar bajo las condiciones que requiere el metodo cientifico, ya que se esperaria que los acontecimientos fuesen predichos de cierta manera y en cierto momento y despues repetirlo, yo creo que es posible tener intuiciones de lo que pasara en el futuro, aunque el metodo para demostrarlo sea complejo y el miedo de ciertos sectores a que esto sea cierto es muy grande.

    • Respondo Paco, con mucho retraso a tu comentario.
      Demostrar según el método científico es posible que sea difícil, no obstante y a nivel de vivencia no se puede desdeñar y creo firmemente que todo lo que ES sucede porque responde a leyes, y en función de esas leyes dichos fenómenos la ciencia los podrá comprender y exlicar algún día. Entretanto mantengamos todos los sentidos atentos. Como decía alguien, no comprender una cosa no da derecho a negarla. El miedo existe, si, pero negarse a ver la realidad es, además, estúpido. Saludos.

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